Era tan sumamente débil ...
quise volverme insensible
para no tener que ser fuerte.
Porque también era empática ...
pero ser sensible implica
estar al arbitrio
de los vientos que soplan.
Me volví entonces ecléctica ...
decidí aislarme en una burbuja
para cribar las emociones.
Luego me convertí en estoica ...
y me hice tan fuerte
como para permitirme el lujo
de la mordaz debilidad.
Después me transformé en férrea ...
y dejarme llevar por la corriente
me llevó a la indolencia.
Entonces me volví veleidosa ...
y desde que ocurrió,
me niego a ser definida.
Indefinible por inconcreta.
Inabarcable por etérea.
Débil y fuerte,
férrea y dúctil,
sensitiva e insensible,
ecléctica y estóica,
firme estandarte
y también veleta.
Me integro en un todo.
Soy la forma de un vacío.
Después me disipo en la nada.





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