Por mi parte, impera el fatalismo en cuanto al colectivo llamado humanidad.
Ayer mismo escuché noticias alarmantes en televisión.
En ciudad Juarez hubo 26 víctimas mortales de los cárteles de la droga en 24 horas, a muchas de las cuales les cortaron las cabezas, que fueron expuestas para amedrentar a la población.
En Japón, un desaprensivo derramó sobre los transeuntes una botella de ácido causando graves erosiones en la piel.
En Afganistan, seis miembros de la CIA fueron asesinados en un atentado.
En Albania y Bosnia (también en la provincia de Granada) grandes inundaciones han causado víctimas y dejado a miles de personas sin hogar.
Son frecuentes también noticias acerca de la virulencia de los elementos: Tsunamis, terremotos, huracanes, olas de frío polar, desprendimientos, aludes, etc.
Cada día se reciben noticias de ésta índole, tanto en el ámbito social como medioambiental, símbolo inequívoco de que la especie está en decadencia y el ecosistema de nuestro planeta gravemente dañado.
Dadas las conclusiones extraídas del proyecto debatido en Copenhagen, hemos de reconocer que somos incapaces de encontrar soluciones a los problemas más acuciantes.
Creo que es imposible aislarse de los asuntos que conciernen a todos directa o indirectamente.
Sin embargo, es posible evitar el contagio del desaliento, o cuando menos que alcance niveles críticos.
Las personas emprendedoras, las innovadoras, los filántropos,los científicos, etc, cuentan con una baza a su favor para lograr este propósito : en circunstancias críticas es cuando más se precisa de sus dotes para cambiar en lo posible la situación y cuando mayor reconocimiento obtendrán por sus logros.
A río revuelto, ganancia de pescadoes.
Aunque sea un tanto fatalista respecto al colectivo, creo en el ser humano como individuo... aunque con reservas...
Ayer mismo escuché noticias alarmantes en televisión.
En ciudad Juarez hubo 26 víctimas mortales de los cárteles de la droga en 24 horas, a muchas de las cuales les cortaron las cabezas, que fueron expuestas para amedrentar a la población.
En Japón, un desaprensivo derramó sobre los transeuntes una botella de ácido causando graves erosiones en la piel.
En Afganistan, seis miembros de la CIA fueron asesinados en un atentado.
En Albania y Bosnia (también en la provincia de Granada) grandes inundaciones han causado víctimas y dejado a miles de personas sin hogar.
Son frecuentes también noticias acerca de la virulencia de los elementos: Tsunamis, terremotos, huracanes, olas de frío polar, desprendimientos, aludes, etc.
Cada día se reciben noticias de ésta índole, tanto en el ámbito social como medioambiental, símbolo inequívoco de que la especie está en decadencia y el ecosistema de nuestro planeta gravemente dañado.
Dadas las conclusiones extraídas del proyecto debatido en Copenhagen, hemos de reconocer que somos incapaces de encontrar soluciones a los problemas más acuciantes.
Creo que es imposible aislarse de los asuntos que conciernen a todos directa o indirectamente.
Sin embargo, es posible evitar el contagio del desaliento, o cuando menos que alcance niveles críticos.
Las personas emprendedoras, las innovadoras, los filántropos,los científicos, etc, cuentan con una baza a su favor para lograr este propósito : en circunstancias críticas es cuando más se precisa de sus dotes para cambiar en lo posible la situación y cuando mayor reconocimiento obtendrán por sus logros.
A río revuelto, ganancia de pescadoes.
Aunque sea un tanto fatalista respecto al colectivo, creo en el ser humano como individuo... aunque con reservas...



